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Confesión

Mi mundo arde violentamente por las llamas de amores fallidos, intentos no consumados, pasión vacía. Los incendios son fuertes, me deslumbran y me dejan tentando en las penumbras. Cuando al fin todo se acaba, cuando me siento casi muerta, ya desahuciada; saco unos cerillos y prendo una vela. Una vela suficientemente cálida para reconfortarme y suficientemente pequeña para no matarme. Una vela que se acaba y se consume conmigo, al paso de mi vida. Una vela que cuando quiere revolotea, y cuando no, permanece quieta. Una vela que no se niega a alumbrarme, porque si se apaga la mantengo encendida. Una vela que lo es todo, no alumbra altares, porque el ídolo es ella.

Recuerdos de primaria

Hoy recordé, gracias a mi hermana, uno de los momentos lúcidos del pasado. Iba en cuarto de primaria; en ese entonces mi vida era feliz. Usaba calcetas café, y no huía de la resolana que cubría el inmenso patio. En los recreos -por que en ese entonces aún no eran recesos- salía del salón y compraba dos pesos de palomitas con mucha salsa para compartir con mis amigas. A veces jugábamos Basketball o nos volvíamos Cheffs veganas haciendo tacos de hojas; las cuales cortábamos en un tronco que se parecía mucho a la tabla de picar de un taquero. El día nunca pasó lento. El sol siempre marcaba la hora, y cada vez que la luz caminaba hacia el jardín trasero y abandonaba las canchas: sabía que quedaba poco para salir, comprar algunos chuches y partir a mi casa contestando las preguntas de mi madre y compartiendo las aventuras del receso con mi hermana. En la salida de la escuela había un muro de padres ansiosos, rodeados por un frente de puestos que representaban la recompensa de la j...

Vómito verbal puro.

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Yo no sé que es lo que me pasa, por qué me cuesta hablarle a la gente de lo que siento, compartirle lo que me gusta, abrirme al debate de opiniones. No sé si es miedo o arrogancia. Desde siempre me ha gustado escribir haciendo metáforas absurdas que después de días o años ya no entiendo, seguro cuando la gente lo lee no lo entiende o es tan ajeno que deja de importarle, y yo en mi afán por hablar y desentenderme de la gente y de mi misma; escribo cuentos embarañados, twitteo sobre cajas de calabaza y zanahoria o simplemente me ahogo con el silencio.  Estoy enojada, estoy triste ¡no lo sé! No sé que me pasa. Me acuesto y no salgo de la cama, mis pies están dormidos, no me responden y se hacen débiles. No quiero hablar conmigo misma porque cuando lo hago me volteó la cara y me pongo a mirar memes. No quiero desahogarme cuando estoy sola porque tal vez quiero que alguien me dé un abrazo y me diga que me entiende aunque en el fondo todo le parezca la más grande tontería.  ...

Sueño, tiempo y tú

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Los calendarios no sirven el día no dice nada. Nada habla sobre el pasado como el cuerpo y mi cuerpo me dice que el tiempo se acaba. En las noches mi sangre corre una carrera acelera Sus motores son potentes y no dejo de escucharlos. El tiempo viaja, es una bomba -Aqui- dentro. En mis ojos pasa el tiempo, no pasa en los edificios ni en el paisaje cambiante se pasea durante tu ausencia,  en los rincones donde no te veo. Mis manos son testigo del tiempo no me señala en la muñeca coordenadas, pero me toca.  Cuando apartas tu mano: el tiempo pasa,  se extiende y me cubre, se ciñe y dibuja lineas que no han de irse. El tiempo lo siento en mis pies, en mis piernas Soy objeto del tiempo en tanto que mis pasos se alejan de ti. Soy tiempo que pasa y acaba, tiempo que camina buscando sin encontrar nada. Pero en los sueños, ¡ahí! no hay tiempo. Sueños contigo, sueños que son tu...

Perdida Parcial.

Pasa, la puerta ha estado abierta por siglos. Toma asiento: en el sofá, en la cama. El dónde ya es irrelevante, pues tienes residencia asegurada en mis recuerdos. ¿Gustas algo? ¿Café, té? ¡Vaya! Un té quieres, me he dado cuenta de ello y aún así te ofrezco dos espejos al costado de mis narices, ¿por qué no? A lo mejor yo un té quiero. Adelante pues, el camino es tuyo, es mio y es nuestro en un universo paralelo donde el nosotros es más que intentos de poesía, en que dejas de ser martirio o espejismo de la lejanía. Soy constante apostadora de esta querella, puesto que ya no hay nada que perder, nada más y nada menos porque todo lo perdí contigo. Si he dejado ir otra cosa, yo ya no lo recuerdo, porque mi razón se hizo prófuga contigo. Dejaste aquí en serena y plena calma una esperanza que se repite constantemente -¡Pirómano de las estrellas!- en un mundo en que te atrapo y te desvances, un lugar que has vuelto contestadora de la realidad, cuando te llamo y me respondes en otra lí...

Relojes atrofiados en el metro

Esta vez la nausea no ha venido a mí en forma de disgusto, de odio contenido ni de reproche aumentado. Vino a mi en tu forma y en la del miedo. Desde hace un tiempo, una hora específica me persigue. Tomo el celular y ahí la encuentro; en la esquina, en el centro, repentina como un parpadeo. Sólo me percato de ella por la particularidad que encierra. Dije que después de cierto tiempo de verla habrías de hablar conmigo. Pero terminaba la cuenta y la empezaba otra vez. En ese intervalo sentía alivio, horror, amor y finalmente miedo. Prefiero que no me hables, que no cruces palabra y no porque no te extrañe, porque sería tonto ocultar que me quemo de ganas de hablar contigo; de contarte que comencé a rasguñar la guitara o que un gato invadió la casa. Tantas cosas que hay que contarte, pero me detiene que nos dejamos en interrogante. Tengo miedo de la hora, que pronto la vea y al poco tiempo te comuniques conmigo sólo para decir "Gracias, compañera Angélica, es usted una excelent...

Who cares!

Siento algo dentro en mi pecho y no sé qué es. Tú estás allá, escondido, en la caja. La caja que pesa casi 5 kilos kilos. Caja, kilos, todo va junto, diurex. Vas dentro, nadando, te azotan. Te caes, te limpian. Yo dudo. Dudo en la puerta de mi casa. Dudo al marcar el número. dudo, dudas siempre. Pienso, pienso. No hay respuesta lógica. Recurro a las señales que se bañan de coincidencia. Ahí está, en mi mano la respuesta. Ya es hora, me dice el tiempo. Me marca cuatro números. Yo digo que hay doce razones, la primera es la que tú dices, las otras dos son las que te contesto, Doce, doce, siempre doce. Hay 27 formas, 27, ¿por qué 27? Doce y 27, no sé por qué no escribo tu número. en la palma de mi mano aparece la respuesta. La respuesta era el momento. De entre tantas horas, Tantas combinaciones posibles. Todo e inverosímil, pido una señal y aparece Pero no sé si la señal es lo que quieres. Ahora ya vas dentro, te ahogas, esperas a recibirte. El viernes po...

Confesiones de media noche (tu media noche)

A veces creo que me reflexiono mucho las cosas y que lo que digo son desvarío. Me parece que es debido a ello que me gusta leer, porque ahí me encuentro con que, viejos cincuentones -muertos ya-, piensan lo mismo que yo. Que Mario le puso palabras en la boca a Martín, pero no cualquier palabra, pura palabra sabía. Mario sabía que la distancia, la que más pesaba era la del tiempo, porque a esa ya no se le puede hacer nada, o termina o aumenta: no hay más.  Es gracioso, porque yo no venía a decirte eso, pero siempre todo se me desborda cuando hablo o pienso que hablo contigo. En fin, venía a decirte que a penas van tres semanas y yo ya estoy pensando en echarme con un sólo pie cuando pase el metro. No sé qué me pasa, si es toda mi familia y amigos que me miran y me compadecen, que me dicen en alto: "no lo puedo creer, que buena onda: te admiro mucho" pero en silencio se ríen y me compadecen, diciendo: "esta no aguanta ni las tres semanas."  Es difícil, ¿no? ...

Revuelta post nivola

No sé que me pasa, he estado leyendo por más de 30 minutos y creo sólo rozar las letras sin comprender el signo. Me está pasando por la cabeza un millar de ideas en fila, y aunque esto solía sucederme antes, hoy no me deja concentrarme o dejarlas en segundo plano. Parece que su marcha es tumultuosa y fuerte, ¿es acaso que se preparan para la guerra? De ser así, ¿la guerra es contra mí o contra lo que se resiste a entrar desde esa página que leo?  ¿A caso mis ideas, las que tengo dentro se han vuelto en contra de que existan más? ¿de recibir conocimiento? ¿Por qué no puedo concentrarme? No sé si es por este piano horrible acompañado de olas que no me deja concentrarme aún cuando esa es su finalidad. Estoy apunto de explotar aquí adentro y dejar a mi cuerpo como una funda sin sostén, porque me arde desde la planta de los pies hasta las orejas está impotencia de no poder más cuando quiero hacerlo.  Quisiera matar a todos esos que se creen con derecho de perturbar a los dem...

Reverberación.

Hay días en que el momento se siente aprovechado, el presente fluye y el pasado sólo regresa como recuerdo amable de lo que se ha hecho. Son esos días los que llenan de sentido el alma y dan luz verde a proyectos que, otros días, simplemente escondemos para evitar creer que pueden ser reales. De esos días no hay muchos en el año, al menos para mí, porque el desdén me ataca, la decidía me amarra y la cobardía me entierra. Esto de pensármelo tanto dejo de ser una medida de seguridad a una táctica de encierro. Lo peor de estos días es cuando la gente me visita con aires de muy experimentados y me recuerdan lo gris que ha sido mi tiempo, y se regodean de los colores antes de ayudar a pintar un cuadro.

Las luces ámbar me visitan.

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No es común que yo despierte temprano, y en realidad no es que lo haya hecho. A veces tengo el sueño tan pesado que, sueño tres o cuatro veces con despertarme para ver si así me responden las piernas. Cuando era pequeña, y mis padres no debían recurrir a alarmas porque, mis deseos de ver y caminar eran tan grandes que mi cama no los detenía, las luces ámbar eran el espectáculo que me hacía sentir el universo en las tripas y la alegría untada en los ojos.  Mi casa siempre ha sido una cueva con temperaturas erráticas, hay veces que pienso que mi ceguera es la evolución de mi cuerpo al ambiente. Pero a pesar de todo lo oscuro y lo fría o calurosa que sea mi casa, cada ciertas mañanas se cuelan esas luces, se estampan con la pared y se graban a mis recuerdos. Una pequeña filtración hace eco en las paredes y me llama a observarla unos segundos antes de morir y difuminarse entre la luz blanca y mañanera.  Las luces color de ámbar son para mi un regalo, una dosis de lo que ...

Carta No. *

"Si el hombre no acierta a explicarse por qué debe vivir, preferiría morir a continuar esta existencia sin objeto conocido." -Fíodor Dostoievski.  La verdad es que no soy nada, no soy nadie. Me siento inerte y vacía; el mañana no es para mi sino promesa, lo demás ya no importa. Las tareas del día a día no son más que eso. ¿Qué me pasa que no soy nada y no quiero serlo, si ser alguien me asusta? Entre el acierto y la arrogancia me escondo. Soy sólo una colección de palabras al azar en el momento incorrecto, soy una broma para mí misma. No soy nada. Me encuentro en todos lados pero no pertenezco a ninguno; ni al libro ni a la historia que cuenta, ya no soy la musica que escucho ni mis logros, ni mis actos. No soy mi escuela ni mi promedio. No soy lo que hago. Estoy vacía y desconectada. Lo segundo es deplorable, lo primero es devastador. De nuevo no soy nada y no hay caminos para llegar a ser. Hasta he olv...

FXS: El triunfo del fracaso

Mi casa y mi mente están desordenados, pero para mí todo está en perfecta armonía. Me siento abrumada con los planes, con el futuro, el objetivo de la vida. Todo explota cuando quieren ir coordinados, buscan chanclas todo lo planean. Me cortan como a la leche. Tratar de cumplir las expectativas de todas las vidas que vivo paralelamente me costó un ancla en los ojos, me dejó varada en la cama hasta las dos de la tarde. El recuerdo de los planes me salvó del naufragio. Normalmente todo lo que es mío lo mantengo cerca. Mis lentes: que me dejan ver todo lo que me rehúso a percibir; mi cargador que se pega a mis sábanas para darme un toqué de energía que no más no me alcanza. Pero esta vez mi celular, mi compañero en el insomnio, mi salvavidas; se escurrió por alguna parte que no logro saber cuál fue. Me abandonó en el insomnio y me arrastró al punto en que debía excavar para enterrar mi credibilidad. Me caracterizo por ser impuntual y por perder las cosas, esta vez no fue un...

El colapso.

Pérdida de la conciencia en la vida inconsciente llevada por un cuerpo con vida. Subo a la bicicleta, hago del trayecto un monologo obligado. Bajo, cruzo la calle y ahí en la única esquina con luz levanto la mano, y el transporte que me lleva siempre al mismo destino pero que nunca es el mismo, me hace la parada. Antes de subir, siempre espero que el lugar en el que iré sentada sea bueno y por mi mente siempre pasan pensamientos siniestros que al momento de ser concebidos deseo desechar.  Al llegar al primer destino, el trayecto que hay entre él y la entrada al nuevo el tiempo se vuelve infinito y cada paso pesa más en el costal del cansancio que cargo día a dia. El metro, el autobús, la escuela misma se vuelven estaciones de paso obligatorias donde suben personas valiosas, pero que transbordan a otra linea.  Hay 21 estaciones de un camino a otro, y son tres líneas las que he terminado de recorrer sin rechistar y que parecen no llevarme más cerca del destino, del objeti...

Tinta.

Cuando me prohíbo la tinta, me viene la resaca de mi vida, de mi cuerpo. Mi cuerpo que se siente más pesado cada día que me rehuso a ella, cuando creo no merecerla.  Han pasado ya tantos días, yo diría ya años, desde que me separé de ellas; que mis manos se han vuelto el verdugo de mi existencia.  Y mi pie y una de mis manos se rehúsan, me dejan tirada en la cama o en el camino. Intento salvarme con la mano que me queda pero no responde, no sabe a quién hacerle caso. En mi viven dos: un demonio y una persona.  Quisiera ser el demonio para sacar de un susto al inútil que me traba. Para desafiar al que me dice que no soy más que él. Para tener un nombre y que necesiten saberlo para sacarme a flote en una conversación. Quisiera ser demonio para poseer mi cuerpo, y llevarme por el camino de la tinta.

Incierto.

¿Cuánto tiempo he de dejar pasar para dejar de acordarme? Desde pequeña he tenido grandes memorias, recuerdos mentirosos, pasajes  intrascendentes  con pinta en la primera plana. ¡Ay, dios! Que mal es este don de la memoria que me sirve casi siempre equivocadamente. Por ahí en los aires neuronales alcanzo a  pescar  una que otra cosa de la escuela; una fórmula chicharronera, unos años con cabezas y a veces, cuando la lucidez es mi compañera, palabras e ideas. M as no es lo único que retiene porque a veces uno mismo se hace presa de su sortilegio. Esto de recordar debería de ser un arte y por desgracia, yo pinto sola mi muerte. Las memorias me recuerdan que estoy viva, casi muerta. Que me gusta hablar con los árboles porque me confiesan como es que siguen creciendo aún sin primavera.  El recuerdo me ahoga con sabores desagradables; el de la salsa cruda, el del hierro de la sangre. Revive sabores de boca y  lo deliciosos que eran algunos días. A...

No hay ovejas mestizas.

Desde hace dos años y medio, me he envuelto en una sábana de invisibilidad de la vida diaria, de la confianza y de la auto-imagen que tenía de mi. En realidad intento recordar el intervalo de tiempo en que sucedió y averiguar qué causó la transición de eso a esto que ya no quiero ser. Tengo una idea muy fuerte, sobre respetar lo que piensa la gente ya sea bueno, malo, radical o sistemático, puesto qué cada quién decide como dirigir su vida y eso de verse limitado o juzgado por la crítica simplemente entorpece la generación de ideas propias. Aunque esto parezca ilógico, con contradicciones al bienestar social, o hacia el mismo crecimiento del entorno y del pensamiento, me parece lo correcto y es algo que no quiero dejar ir.  Sin embargo, a pesar de tener estas ideas, mi problema recae en una simple palabra: tolerancia. Me parece absurda la prepotencia, tanto como puede parecerle a algunas personas la reserva de la opinión. Simplemente la detesto, ...

¿La idea escribe al libro, o el libro escribe a la idea?

Yo miro al espejo, y nada pasa. No se deforma la imagen, no me saltan los ojos, ni comiezo a percibir el mundo como lo haría un esquizofrénico. Miro el calendario y cada que puedo reto al reloj, pero nada pas; no se detiene, no se mantiene, no regresa, no avanza. Y es contradictorio hasta la médula que piense que eso sucede. Es estúpido escuchar dos voces y aún así no saber qué hacer, dos voces que al fundirse se hacen una, pero no puedo reconocer la unión en la oscuridad. Tengo miedo de hablar a medias y no recordar cómo fue que completé la oración. Tengo miedo, que al final del día sea él quien hizo el trabajo y yo no hice más que prestar mi apariencia. Detesto la idea de no saber quien soy, de no saber si soy él, no saber si él es yo. No quiero aceptarlo en mi naturaleza, pero tampoco quiero que me abandone. Es como hablar sin guión, pero siempre teniendo en cuenta el arte de la improvisación. Su presencia que, no puedo decir que exista o no, me da una calma engañosa, una p...

Preguntas Frecuentes.

Algunas personas se preguntan cosas como; ¿qué me pongo el día de hoy? ¿Qué hoy? ¿Qué habrá hecho mamá de comer? ¿Cómo estará mi gato? ¿Qué día hay Luna llena? ¿Qué día comenzó la vida humana? ¿cuantas ventanas hay en el mundo? ¿Cuántas personas se llaman como yo? ¿Por qué los animales me ignoran y no me enseñan a hablar su idioma? ¿Va primero el cereal o la leche? ¿Por qué no puede haber movimiento sin materia? ¿Puede haber materia sin movimiento? ¿De dónde vino mi apellido? ¿Por qué no nací en otra época? ¿He vivido otras vidas? ¿Sócrates existió? ¿por qué las matemáticas parecen fastidiosas? ¿De dónde salen personas estúpidas? ¿Por qué detesto cierto tipo de personas? ¿Por qué me gustan los enfermos mentales? ¿Por qué termino detestando personas a las que quiero? ¿Por qué la sociedad cambia? ¿Por qué las situaciones siempre parecen adversas a los países de América Latina? ¿Por qué me obligo a hacer cosas que no necesariamente debo hacer? ¿Por qué me gusta ese imbécil? ¿qué le ven l...