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Recuerdos de primaria

Hoy recordé, gracias a mi hermana, uno de los momentos lúcidos del pasado. Iba en cuarto de primaria; en ese entonces mi vida era feliz. Usaba calcetas café, y no huía de la resolana que cubría el inmenso patio. En los recreos -por que en ese entonces aún no eran recesos- salía del salón y compraba dos pesos de palomitas con mucha salsa para compartir con mis amigas. A veces jugábamos Basketball o nos volvíamos Cheffs veganas haciendo tacos de hojas; las cuales cortábamos en un tronco que se parecía mucho a la tabla de picar de un taquero. El día nunca pasó lento. El sol siempre marcaba la hora, y cada vez que la luz caminaba hacia el jardín trasero y abandonaba las canchas: sabía que quedaba poco para salir, comprar algunos chuches y partir a mi casa contestando las preguntas de mi madre y compartiendo las aventuras del receso con mi hermana. En la salida de la escuela había un muro de padres ansiosos, rodeados por un frente de puestos que representaban la recompensa de la j...

Es de sabios

Mayo 1° de 2013. 1:12 a.m. Nada es mejor sabido como que dos se aman. Aquí vienen y se conocen, se buscan y encuentran. Se pierden y se niegan, pero al final, al final de todo, al final de ese pancho de niños, no les queda de otra que amarse. En realidad, siempre lo hacen. Mientras se miran y se coquetean, mientras se extrañan, mientras se ignoran. No hay nada que persista, no hay nada mas cierto que la verdad de su amor. Que si bien no puede ser explicado, definido o contado, es bien de sabios saber que lo único que se sabe, aunque no se sabe bien porque, es que se ama. Con una cantidad mas infinita que el propio infinito del universo. Es bien de sabios saber y de necios decir, que el amor es ella o él mientras te mira, ayuda o te cuida. Cuando se acerca a ti, durante una mañana fría, tan sólo para darte de si, el aliento y calor para seguir tranquila en el sueño que, seguro, esta plagado de él o de ella...

Who cares!

Siento algo dentro en mi pecho y no sé qué es. Tú estás allá, escondido, en la caja. La caja que pesa casi 5 kilos kilos. Caja, kilos, todo va junto, diurex. Vas dentro, nadando, te azotan. Te caes, te limpian. Yo dudo. Dudo en la puerta de mi casa. Dudo al marcar el número. dudo, dudas siempre. Pienso, pienso. No hay respuesta lógica. Recurro a las señales que se bañan de coincidencia. Ahí está, en mi mano la respuesta. Ya es hora, me dice el tiempo. Me marca cuatro números. Yo digo que hay doce razones, la primera es la que tú dices, las otras dos son las que te contesto, Doce, doce, siempre doce. Hay 27 formas, 27, ¿por qué 27? Doce y 27, no sé por qué no escribo tu número. en la palma de mi mano aparece la respuesta. La respuesta era el momento. De entre tantas horas, Tantas combinaciones posibles. Todo e inverosímil, pido una señal y aparece Pero no sé si la señal es lo que quieres. Ahora ya vas dentro, te ahogas, esperas a recibirte. El viernes po...

Crónica de un amor intermitente.

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Voy a escribir aquí esto porqué sé que nadie me lee, y porque no he encontrado la forma de decirle a alguien. o porque de unos días para acá me he vuelto muy hermética, y no hablo más que conmigo misma, cosa que sin el señor Pierce es algo complicada; porque llego a ahogarme a mí misma, en coyunturas existenciales que a mi gato sólo le darían cosquillas. Pero bueno, procedo a contarles, bonito y hermoso público de papel.  Todo empezó hace más o menos un año, con un chico, al que apodé "El Ewok", no pregunten porque, es una cursilería nerda de primera. El caso es que este chico, vino a ser, la respuesta a todas esas cosas que parecían encerrarme en mí misma.  Como todo, hubo altos y bajos, causados principalmente por la cantidad de tarea que tenía este chico y mi paranoia constante de imaginar que ya se imaginaba o sabía todo sobre mis sentimientos. Pero esa histeria que me encerraba y que me alejaba y que me hacía escuchar voces de fondo cada vez que platic...

14 de mayo de 2013

Te digo, o te susurro, que nos vayamos despacio, quedito. Porqué un día me dijeron que caminar lento era el remedio, que de menos te cansabas y menos ganas daban de volver. Un día te pedí que a mi lado caminarás y si no lo pedí lo deseé con todas mis fuerzas que, de un momento a otro, mi brazo ya estaba sostenido en el tuyo y viceversa.  Pero a ti no te agrada, y no hace falta que me lo digas...  En verdad quisiera caminar a pasitos de tortuga contigo, escribirte aunque al paso de los años me convierta en un dulce bien dulce. Que bien; si te diera por ser colibrí y alimentarte de mi, bastaría con eso para justificar cualquier transformación anómala.  Un día pensé en pedirte que me acompañaras, de aquí, allá, a todos lados, y en verdad quería caminar contigo. Parecías ser como un guardia en un camino de serpientes y chabacanos. Pero a esta niña, tonta ilusa y egoísta, se le olvidó que todos piensan y quieren caminar con alguien ese camino lleno de cosas que nos dan...

Carta a un fantasma

Yo ya sé que siempre has sido loco, porque le escribes a Adela, Andrea y algunas cuantas veces a Angélica. Eres loco y escribes bitácoras que se convierten en el informe de ingreso a una institución mental. Deberías saber lo graciosa que es la situación desde este plano, desde esta ventana de la cual quiero aventarme para encontrarme contigo. Parece función de circo. Espectáculo, primero un baile, después unos payasos jugando a que caben en el auto más pequeño. De verdad quisiera imitarlos; desearía convertir a tu corazón en vocho y meterme a patadas, con todo y maletas. Presumirle a todos que pude meterme con artimañas, con trucos. Tocar el claxon y cerrar las puertas con seguro para que sólo seamos tú yo y el camino. En realidad no entiendo porque te llamo loco si soy yo la que te busca y te encuentra papeles de protagonista en mi vida imaginaria. No sé porque te digo coqueto, si yo ando pintándome los labios color rojo cada vez que pienso que nos encontraremos. No entiendo po...