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Reverberación.

Hay días en que el momento se siente aprovechado, el presente fluye y el pasado sólo regresa como recuerdo amable de lo que se ha hecho. Son esos días los que llenan de sentido el alma y dan luz verde a proyectos que, otros días, simplemente escondemos para evitar creer que pueden ser reales. De esos días no hay muchos en el año, al menos para mí, porque el desdén me ataca, la decidía me amarra y la cobardía me entierra. Esto de pensármelo tanto dejo de ser una medida de seguridad a una táctica de encierro. Lo peor de estos días es cuando la gente me visita con aires de muy experimentados y me recuerdan lo gris que ha sido mi tiempo, y se regodean de los colores antes de ayudar a pintar un cuadro.

Las luces ámbar me visitan.

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No es común que yo despierte temprano, y en realidad no es que lo haya hecho. A veces tengo el sueño tan pesado que, sueño tres o cuatro veces con despertarme para ver si así me responden las piernas. Cuando era pequeña, y mis padres no debían recurrir a alarmas porque, mis deseos de ver y caminar eran tan grandes que mi cama no los detenía, las luces ámbar eran el espectáculo que me hacía sentir el universo en las tripas y la alegría untada en los ojos.  Mi casa siempre ha sido una cueva con temperaturas erráticas, hay veces que pienso que mi ceguera es la evolución de mi cuerpo al ambiente. Pero a pesar de todo lo oscuro y lo fría o calurosa que sea mi casa, cada ciertas mañanas se cuelan esas luces, se estampan con la pared y se graban a mis recuerdos. Una pequeña filtración hace eco en las paredes y me llama a observarla unos segundos antes de morir y difuminarse entre la luz blanca y mañanera.  Las luces color de ámbar son para mi un regalo, una dosis de lo que ...

Carta No. *

"Si el hombre no acierta a explicarse por qué debe vivir, preferiría morir a continuar esta existencia sin objeto conocido." -Fíodor Dostoievski.  La verdad es que no soy nada, no soy nadie. Me siento inerte y vacía; el mañana no es para mi sino promesa, lo demás ya no importa. Las tareas del día a día no son más que eso. ¿Qué me pasa que no soy nada y no quiero serlo, si ser alguien me asusta? Entre el acierto y la arrogancia me escondo. Soy sólo una colección de palabras al azar en el momento incorrecto, soy una broma para mí misma. No soy nada. Me encuentro en todos lados pero no pertenezco a ninguno; ni al libro ni a la historia que cuenta, ya no soy la musica que escucho ni mis logros, ni mis actos. No soy mi escuela ni mi promedio. No soy lo que hago. Estoy vacía y desconectada. Lo segundo es deplorable, lo primero es devastador. De nuevo no soy nada y no hay caminos para llegar a ser. Hasta he olv...

Te despido sabiendo que te vas.

No puedo negarte, linda, que aquella noche que me confesaste tus ideas suicidas solté a una lágrima que quería ser fugitiva. No sé si estás loca por querer morirte o yo soy una demente por creer que puedo aguantar ser la ultima rama de este árbol ya caído. La muerte comenzó a asustarme desde que se llevó a la abuela. Yo andaba por la vida muy tranquila pensando que sólo eso era, vida y nada más por siempre. La eternidad en que se sumerge uno gracias al instante. Qué engaño... qué tragedia cuando uno sufre la muerte. La muerte de la abuela me hizo sufrir como ninguna, y tú y tus confesiones de medianoche me ponen a sufrir en adelantado, como si quieras que te sufriera antes y no cuando ya te fuiste, no creo que te funcione. Hablas tranquila, dices que lo harás pero no dices cuando. Me hablas del futuro, de vivir juntas y después te quejas diciéndome que llegar a los 25 seria horrible, seria cansado. ¿Entonces cuándo estaremos juntas? A penas eres una niña, tienes 17 y ya haces p...

FXS: El triunfo del fracaso

Mi casa y mi mente están desordenados, pero para mí todo está en perfecta armonía. Me siento abrumada con los planes, con el futuro, el objetivo de la vida. Todo explota cuando quieren ir coordinados, buscan chanclas todo lo planean. Me cortan como a la leche. Tratar de cumplir las expectativas de todas las vidas que vivo paralelamente me costó un ancla en los ojos, me dejó varada en la cama hasta las dos de la tarde. El recuerdo de los planes me salvó del naufragio. Normalmente todo lo que es mío lo mantengo cerca. Mis lentes: que me dejan ver todo lo que me rehúso a percibir; mi cargador que se pega a mis sábanas para darme un toqué de energía que no más no me alcanza. Pero esta vez mi celular, mi compañero en el insomnio, mi salvavidas; se escurrió por alguna parte que no logro saber cuál fue. Me abandonó en el insomnio y me arrastró al punto en que debía excavar para enterrar mi credibilidad. Me caracterizo por ser impuntual y por perder las cosas, esta vez no fue un...
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El paso de vida.

Individuos perecen a manos de la soledad intocable. La muerte les sucede a ellos pero no a su entorno. El  señor que le hacía la peluquería a mis mascotas vivía sin compañía humana, pero le rodeaban al menos cinco perros. Yo sólo fui consciente de su existencia cuando lo necesité y alguien lo recomendó. Cuando  pasaba por su casa sabia que ahí vivía el señor de los perros y automáticamente me cuestionaba qué día llevaría a los míos para un cambio de imagen. Su vida era algo seguro en el camino que andaba diariamente. El hecho de no pensar en la próxima visita no era sinónimo de declarar su muerte. Uno siempre está seguro de la vida de alguien. Cuando un ser querido toma la siesta y lo vemos al día siguiente recostado, le creemos vivo incluso sin acercarnos, sin confirmarlo. Es por eso que la muerte durante el sueño puede aumentar la vida del sujeto en el ojo de quien le mira. Hace  tres semanas mientras calentaba las tortillas, recibí el aviso de su muerte. Entonces...