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14 de mayo de 2013

Te digo, o te susurro, que nos vayamos despacio, quedito. Porqué un día me dijeron que caminar lento era el remedio, que de menos te cansabas y menos ganas daban de volver. Un día te pedí que a mi lado caminarás y si no lo pedí lo deseé con todas mis fuerzas que, de un momento a otro, mi brazo ya estaba sostenido en el tuyo y viceversa.  Pero a ti no te agrada, y no hace falta que me lo digas...  En verdad quisiera caminar a pasitos de tortuga contigo, escribirte aunque al paso de los años me convierta en un dulce bien dulce. Que bien; si te diera por ser colibrí y alimentarte de mi, bastaría con eso para justificar cualquier transformación anómala.  Un día pensé en pedirte que me acompañaras, de aquí, allá, a todos lados, y en verdad quería caminar contigo. Parecías ser como un guardia en un camino de serpientes y chabacanos. Pero a esta niña, tonta ilusa y egoísta, se le olvidó que todos piensan y quieren caminar con alguien ese camino lleno de cosas que nos dan...

¿La idea escribe al libro, o el libro escribe a la idea?

Yo miro al espejo, y nada pasa. No se deforma la imagen, no me saltan los ojos, ni comiezo a percibir el mundo como lo haría un esquizofrénico. Miro el calendario y cada que puedo reto al reloj, pero nada pas; no se detiene, no se mantiene, no regresa, no avanza. Y es contradictorio hasta la médula que piense que eso sucede. Es estúpido escuchar dos voces y aún así no saber qué hacer, dos voces que al fundirse se hacen una, pero no puedo reconocer la unión en la oscuridad. Tengo miedo de hablar a medias y no recordar cómo fue que completé la oración. Tengo miedo, que al final del día sea él quien hizo el trabajo y yo no hice más que prestar mi apariencia. Detesto la idea de no saber quien soy, de no saber si soy él, no saber si él es yo. No quiero aceptarlo en mi naturaleza, pero tampoco quiero que me abandone. Es como hablar sin guión, pero siempre teniendo en cuenta el arte de la improvisación. Su presencia que, no puedo decir que exista o no, me da una calma engañosa, una p...

Preguntas Frecuentes.

Algunas personas se preguntan cosas como; ¿qué me pongo el día de hoy? ¿Qué hoy? ¿Qué habrá hecho mamá de comer? ¿Cómo estará mi gato? ¿Qué día hay Luna llena? ¿Qué día comenzó la vida humana? ¿cuantas ventanas hay en el mundo? ¿Cuántas personas se llaman como yo? ¿Por qué los animales me ignoran y no me enseñan a hablar su idioma? ¿Va primero el cereal o la leche? ¿Por qué no puede haber movimiento sin materia? ¿Puede haber materia sin movimiento? ¿De dónde vino mi apellido? ¿Por qué no nací en otra época? ¿He vivido otras vidas? ¿Sócrates existió? ¿por qué las matemáticas parecen fastidiosas? ¿De dónde salen personas estúpidas? ¿Por qué detesto cierto tipo de personas? ¿Por qué me gustan los enfermos mentales? ¿Por qué termino detestando personas a las que quiero? ¿Por qué la sociedad cambia? ¿Por qué las situaciones siempre parecen adversas a los países de América Latina? ¿Por qué me obligo a hacer cosas que no necesariamente debo hacer? ¿Por qué me gusta ese imbécil? ¿qué le ven l...

Celosa por los gatos.

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En memoria de Stalingato. Septiembre 26, 2014. Mi gato ya no me quiere y yo me siento como desahuciada. El señor peludo un día decidió que la casa no era suficiente para él, pero yo no sabía por qué. Estuvo en todos lados: en los estantes, en los escritorios, en las sillas, en el baño, en los cajones, en las cajas, debajo de las camas, arriba de los muebles más altos, de las puertas. El señor gato conquistó toda la casa, y un día de repente salió a la calle. Como si sus abundantes pelos no fueran suficiente cobija, se fue a asolear, iba y venía muy campante, sin preocupaciones, sin que pensará en lo que yo estaría pensando. Se iba y se acurrucaba en las casas de los vecinos, eso a mi me ponía muy celosa. A veces llegaba ya muy noche y me rasguñaba la puerta para que le abriera y yo, sin pensarlo, lo dejaba entrar. Todavía no se los cuento, pero él llego como encargo de unas cuantas semanas y se convirtió en la adoración de la familia. Pasaron los días sin...

Carta a un fantasma

Yo ya sé que siempre has sido loco, porque le escribes a Adela, Andrea y algunas cuantas veces a Angélica. Eres loco y escribes bitácoras que se convierten en el informe de ingreso a una institución mental. Deberías saber lo graciosa que es la situación desde este plano, desde esta ventana de la cual quiero aventarme para encontrarme contigo. Parece función de circo. Espectáculo, primero un baile, después unos payasos jugando a que caben en el auto más pequeño. De verdad quisiera imitarlos; desearía convertir a tu corazón en vocho y meterme a patadas, con todo y maletas. Presumirle a todos que pude meterme con artimañas, con trucos. Tocar el claxon y cerrar las puertas con seguro para que sólo seamos tú yo y el camino. En realidad no entiendo porque te llamo loco si soy yo la que te busca y te encuentra papeles de protagonista en mi vida imaginaria. No sé porque te digo coqueto, si yo ando pintándome los labios color rojo cada vez que pienso que nos encontraremos. No entiendo po...

Exceso de pensares.

Hoy es uno de esos días en los que no piensas mucho y haces las cosas. Llevaba ya mucho tiempo y otros blogs muy pensados y nada empezados, pasa que pienso mucho las cosas, y luego se quiebran y se aletargan hasta el punto en que se hacen o no se hacen. Una vez me dijeron que pensaba mucho las cosas, y vamos es cosa que yo misma he pensado, pero al mismo tiempo lo pienso mucho que no hago nada.  Tengo miedo de quedarme en reflexiones eternas, sin sentido sin un fin. Miedo de andar preguntándome cosas que no son preguntas, de hacer cosas que no quiero, que quiero y que no hago. Y todo esto no es más que una derivada de lo primero, un montón de preguntas, de razones del por qué si o por qué no de hacer algo que quiero: como este blog.